Amiloidosis

La amiloidosis se define como el depósito de material amiloide en diferentes tejidos. Esta enfermedad ocurre cuando proteínas que en condiciones normales son solubles a nivel extracelular presentan cambios en su conformación espacial que hace que se vuelvan insolubles, precipitando. Se trata, por tanto, de un trastorno primario de las proteínas, y que sólo es posible debido a que éstas pueden adoptar diferentes estructuras. En concreto, se trata de un proceso por el cual las proteínas cuya estructura secundaria normal es en hélice α (solubles), pasan a una estructura secundaria del tipo hoja plegada β, mediante un proceso de desdoblamiento.

helice alfa

hoja plegada beta 

El material amiloide sólo es visible cuando se usa un microscopio y mediante el uso de tinciones adecuadas.

amiloidosis renalluz polarizada

El principal constituyente de los depósitos de amiloide es la proteína fibrilar. Existe una única proteína fibrilar en cada tipo de amiloidosis. Además de las fibrillas de proteínas específicas, existen otros componentes que son comunes a todos los depósitos de amiloide cuya función es la de estabilizar los depósitos.

La clasificación de las amiloidosis se realiza en función de la extensión de los depósitos, el tipo de proteína que compone el depósito y de la cronología de la aparición de los depósitos. Así, podremos diferenciar:

Amiloidosis Localizada

Amiloidosis Adquirida Sistémica

Amiloidosis Hereditaria Sistémica

Además, cada tipo de amiloidosis va a venir definido en función de cuál es la proteína precursora. Así, dentro del grupo de Amiloidosis Adquirida Sistémica podemos encontrar:

Amiloidosis primaria (AL), en la que la proteína precursora son las cadenas ligeras de las inmunoglobulinas. Se produce por la existencia de una alteración en las células plasmáticas, que son las responsables de la producción de inmunoglobulinas en la médula ósea. Se trata, por tanto, de un alteración hematológica.

Amiloidosis secundaria (AA), en la que la proteína precursora es la proteína sérica amiloide A. Esta proteína se produce a nivel hepático como respuesta a un estímulo inflamatorio crónica, que puede ocurrir en el contexto de una infección crónica o bien en determinadas enfermedades inflamatorias crónicas.

Amiloidosis senil, en la que la proteína precursora es la transtirretina wild type (no mutada). Esta proteína tiene cuadro subunidades y tiene como función transportar diversas moléculas. En la edad avanzada esta proteína tiene tendencia a desplegarse y precipita, dando lugar a la amiloide. Está relacionada con el proceso de envejecimiento.

Dentro del grupo de las Amiloidosis Hereditaria Sistémica, podemos encontrar:

Amiloidosis por Transtirretina: producida por mutaciones en la molécula de la transtirretina. Dentro de este grupo encontramos la Polineuropatía Amiloidótica Familiar y la Cardiomiopatía amiloidótica familiar.

Amiloidosis por Gelsolina

Amiloidosis por Fibrinógeno
Amiloidosis por Apolipoproteína

El depósito de amiloide tiene predilección por determinados órganos, tales como el corazón,  los riñones, el sistema nervioso periférico, la piel o el tubo digestivo. Como resultado del depósito se produce daño a nivel de estos órganos.

Así, el depósito a nivel cardíaco produce un engrosamiento de las paredes del miocardio que producen un mal funcionamiento, que lleva a la insuficiencia cardíaca. Además, se puede producir alteración del sistema de conducción cardíaco y arritmias.

cardiac amyloid
Engrosamiento de paredes cardíacas en Amiloidosis cardíaca

El depósito de amiloide a nivel de los riñones produce, en una primera fase alteraciones cualitativas en la función de filtración que lleva a la pérdida de proteínas por la orina. Esta pérdida de proteínas produce edemas (retención de líquidos) a nivel general.

En una fase más avanzada se produce un deterioro cuantitativo en la función de filtración, que puede llevar a la insuficiencia renal, e incluso a la necesidad de diálisis.

El depósito de amiloide a nivel de los nervios puede producir diversos síntomas, tales como la alteración de la sensibilidad y de las funciones autonómicas (hipotensión, alteraciones de la micción, impotencia…), todo ello secundario a una polineuropatía axonal (afectación primaria de los axones de las neuronas).

A nivel cutáneo se suele producir depósitos localizados y pequeñas hemorragias.

lesiones cutáneas amiloidosis

La amiloidosis, por tanto, se trata de una enfermedad sistémica ya que puede provocar manifestaciones en diferentes órganos o sistemas.

Existen diversas opciones de tratamiento en esta enfermedad. Es fundamental tratar los síntomas producidos por la alteración de los diferentes órganos (diuréticos en caso de insuficiencia cardíaca, calmantes, soporte nutricional, etc). Además, se debe de tratar impedir la progresión de los depósitos. Para ello, se debe intentar parar la producción de las proteínas responsables de los depósitos. Este tratamiento será diferente en función del tipo de amiloidosis:

– en el caso de la amiloidosis primaria se debe de dar tratamientos dirigidos contra las células plasmáticas, que son las responsables de la producción de las cadenas ligeras de las inmunoglobulinas.

– en el caso de la amiloidosis hereditaria, los tratamientos van dirigidos a la estabilización de la transtirretina (tafamidis), o incluso, al silenciamiento génico, es decir, al cese de la producción de dicha proteína mediante la producción de una interferencia a nivel del RNA (material genético). En ocasiones, y dado que la transtirretina se fabrica fundamentalmente a nivel hepático (aunque también a nivel ocular y cerebral -plexos coroideos-) es necesario considerar la opción del transplante hepático.

– en las amiloidosis secundarias, el objetivo del tratamiento es parar la inflamación, por lo que se debe tratar de forma enérgica la enfermedad de base (infección o enfermedad inflamatoria)

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